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18 de diciembre de 2015

Y AL FIN, LA FINAL Y EL FINAL (2015)

 
                                                              Desenlace



 
                                     CAMPEONATO DE PIPELINE - ÚLTIMA PARTE
    Ya Souza lo ha conseguido, ganar la manga de cuartos que le sabe a victoria final. La "torcida" entusiasmada y Medina y Souza, candidatos uno al título de Pipe ¡y el veterano, al título del Mundo!
     Pero viene otro heat de la "muerte", Medina versus Fanning, aunque si el "brasi" sale vivo ya solo puede aspirar al título de la mítica prueba hawaiana. Fanning -que se juega el título mientras Souza esté vivo- ataca y Medina se defiende bien. ¿Podría darse una final Souza-Medina, con el título ya en manos de Adriano? Huy...
     Finalmente se demuestra que casi siempre la diferencia entre la gloria y la derrota consiste en una línea finísima. Porque faltando tres minutos, Medina intenta un aéreo reverse que ejecuta soberbiamente, aunque al caer en la ola ya rota se desequilibra y desaparece entre la espuma, y aparentemente se ha salido de la tabla pero...¡sus pies aguantan pegados a la tabla como si se hubiese puesto loctite, la espalda en el agua, y termina poniéndose de nuevo de pie!. Eso le vale para encabezar la manga y Fanning es incapaz en dos minutos, y con olas pocas y malas, de recuperar la diferencia. Queda eliminado y con ello, prácticamente, sus aspiraciones al título del mundo. Separado del mismo por esa línea invisible, pero real y valiosísima para Souza. Y solo depende de lo que haga el brasileño en la siguiente semifinal. Si la pierde el título es para Fanning, si la gana el título volverá a Brasil de nuevo.
     ¿Y quién es el tercero en discordia, a quién tiene que eliminar Adriano? Alguien que ha pasado un tanto desapercibido, ya que según iba pasando rondas, todos pensaban que sería apeado en la siguiente. Pero ahí está el día de la finalísima, ayudando a decidir el Campeonato del Mundo. Estoy hablando de Mason Ho. Él busca ya la gloria de ser campeón en Pipeline, y pasar así a la historia del surf en Hawai -nada menos-, si lo consigue.
     Por eso la pelea es dura, pero con objetivos muy diferentes. Las olas cada vez son peores y Ho llega a romper su tabla en una mala caida, pero sale rápido a por otra.
     Personalmente yo ya no sé que prefiero, que pierda Souza para que Fanning alcance ese título por el que ha venido trabajando tanto y bien en los últimos diez meses, o que gane, porque el "mineiriño" -como le llama la "torcida"- también ha hecho muchos méritos, y además bastante alejado de los fastos y las presunciones que tanto se prodigan en el "circo" del Tour. Y eso debe ser premiado, porque es el camino del éxito, que debe ser una mezcla de sacrificio, esfuerzo y determinación, y todo unido a mucho silencio y eso lo ha puesto Adrián Souza a raudales. Por eso al fin Mason no puede con el aspirante al título, que ahora lo vislumbra demasiado cerca como para dejarlo escapar.
     Y la final, adjudicado lo más importante, el título mundial, se celebra en un ambiente relajado con olas algo mejores, como si el mar se hubiese avergonzado de lo que estaba mandando para semejante evento, y Adriano, que se ha venido arriba lógicamente, no quiere regalarle el título de Pipe a Medina, que ya se ha resignado y tampoco se empeña demasiado en impedirle a su compatriota la posibilidad de ser hoy el dios del surf.
     En la entrevista del final Adriano de Souza reconoció (además en brasileiro) que nadie contaba al principio con él, que le decían que no era un verdadero "tuberider" para vencer en Pipe, pero que él cree en Dios y al final le recompensó por su esfuerzo.

17 de diciembre de 2015

FANNING SIGUE FIRME

                                                                      Nudo

 
          Así, con  firmeza es como va a las 20,45 hora Europea central (9.45 a.m. en Hawai) Mick Fanning hacia su nUevo título mundial.
          Toca (a las 20,00 CET) la manga de cuartos entre Slater y Fanning.  El aussie empieza con un 3.50 poco definitivo. Kelly, que quiere ganar este campeonato de Pipe porque se va a retirar (esto no es más que una especulación mía, por cierto) consigue con una ola mediocre (lo son todas hoy, el mar se va para abajo, gran problema para el Director de la prueba, Perrow) remontar al primer puesto, peero Fanning solo tiene que hacer un 3 y pico  para rebasar al americano.
           Y llega el momento en que quedan dos minutos de manga y las olas no llegan, y Mick mira ansioso hacia el horizonte.
            Pero descubrámonos ante otro de los magos del surf (hay pocos, muy pocos), que además es un gran profesional, que no deja nada al azar. Porque cuando falta solo 1.30 aparece la que será la última serie de la manga, y Mick lo sabe mejor que nadie. Y tiene la prioridad. No parece que vaya a abrir, pero es igual, ¡hay que intentarlo! y además con la decisión del que sabe que puede y quiere hacerlo como es necesario para sus aspiraciones (esto último es lo más importante, lo que marca las diferencias)
            Coge la ola, baja la espuma, que se abre enorme ante su trayectoria. Otro se hubiese desanimado, no era posible pasar ese espumón, pero Fanning acelera, y consigue al fin entrar en la pared de la ola que, generosa, se abre en un tubo lo justo para que el australiano se meta dentro y desaparezca unos segundos, lo suficiente.
            Mick ha dado otro paso de gigante para su 4º título del mundo.
         

EL SUPERHEAT



                               Planteamiento 

   Los dioses estaban hoy en Hawai, en Pipe. Si no, yo no podría explicarme lo que ha sucedido en la manga 2 de la ronda 4, última y decisiva prueba del circuito mundial de surf 2015.
       La divina intervención ha propiciado, sin duda, que se cruzaran en ese heat tres surfistas que ya son leyendas del surf: Slater, un veterano que, últimamente, parece haber perdido sus principales cualidades, la regularidad y la seguridad en cada ola, pero que sigue siendo alguien increíble, cuando la ola es increíble como en Pipe; Fanning, el australiano que para mí va a ser el próximo campeón del mundo dentro de unas horas, extraordinario profesional del surf y que ya figura en el Olimpo de los dioses de este deporte, aunque todavía sea leyenda viva; y, por si ellos dos no bastasen, el rey hawaiano de Pipeline, el que quizás domine mejor esta ola entre los mejores surfistas mundiales máxime teniendo en cuenta su juventud (23), JJ Florence; él no ha tenido un buen año, dos eventos lesionado le han restado posibilidades, pero aquí al menos quiere revalidar su mito de Mister Pipe.
       Comienza la manga y ellos tres empiezan a coger fantásticas olas, casi sin un  fallo. Hay que darse cuenta de la enorme exigencia de los jueces cuando, bajar y correr una ola de 4 o 5 metros con la terrible pared de Pipe, el coral a metro y medio por debajo de sus pies, tan solo puede puntuar un mísero1.5, ya que faltó el tubo, maniobra clásica e indispensable aquí. Los tubos medianos son de 4 a 6 puntos y para los nueves hay que arrancar primero un rugido del público que abarrota la playa. Y ellos tres, sin embargo, lo consiguen, uno tras otro, alternándose emocionantemente en la cabeza de la prueba. Hoy, con la marejada que entra, cuenta de sobremanera la elección de la ola, no vale cualquiera por grande o vertical que sea la pared, sino que tiene que romper de una manera determinada garantizando un buen tubo: muy difícil el saberlo cuando aun está a treinta o cuarenta metros y hay que decidirse, y eso sin tener en cuenta si posees o no la prioridad. En realidad en la ronda 4 solo se juegan cuáles dos surfistas de cada manga entran en la repesca de la ronda 5, por lo que hasta pienso que por sus cabezas ronda la tentación de evitar la victoria para disfrutar una vez más de un Pipe majestuoso, potente y agresivo, con solo un par de colegas. Algo, vamos, imposible hoy en día en la ola reina del North Shore de la isla de Oahu.
             Quedan 2 minutos y JJ Florence es tercero, se ha rendido ya prácticamente a pesar de sumar más de 15 puntos y ostentar la ola mejor puntuada de la manga, un 9.83, aunque en verdad todo es posible todavía. Porque va delante Fanning pero Slater, que necesita un 9.43 para ganar, se lanza a un imposible backdoor (la derecha de esta ola), tan difícil, tan vertical, que a media bajada la tabla se sale de la ola, se queda totalmente en el aire y cae incontrolada hasta aterrizar milagrosamente de nuevo en el agua (¿o es que la cabalga Slater?) un par de metros más abajo. Y luego un tubo que se va a cerrar, pero no para Kelly, que sale mezclado con el enorme resoplido de espuma, en aparente meditación: la cabeza inclinada sobre el pecho, las manos cogidas a la espalda pero el cuerpo erguido, como si fuera pensando en cualquier otra cosa y no en aquellos cuatro metros de toneladas de agua que, en forma de mandíbulas, le saltan a centímetros de su cabeza. Postura clásica de indiferencia, muy utilizada por los antiguos surfistas que demostraban así que ellos nunca se dejaban intimidar por las bravatas del monstruo de las fauces verdosas. Y aun así no llega ni siquiera al 9, "solo" 8.30
          El publico cae en el delirio a estas alturas, estoy absolutamente seguro que ésta ha sido la mejor manga de todo el 2015. desde Australia a Hawai.
          Filipe Toledo se ha quedado atrás ya en la ronda tres, tal como preveía, ya que en estas olas no es surfista seguro, puede coger un tubo asombroso, por supuesto, pero no es difícil que espere demasiado por olas menos amenazadoras (y hoy eran raras las olas amables), y eso te pasa factura en el escaso tiempo de una manga. Y Gabrielito Medina, que no depende solo de sí mismo, ve que sus rivales para el campeonato del mundo van pasando rondas, y él se queda sin munición. Fanning y De Souza están ya en cuartos y respecto a Mick tendría que quedarse éste en cuartos y ganar Gabriel el Pipe, para ser Campeón del Mundo el brasileño por la mínima diferencia. Respecto a Souza o Mick, ganará el que mejor se clasifique, en el momento que uno quede eliminado se queda fuera del título mundial.
         Pero una novedad que no esperábamos, Kelly quiere retirarse ganando en Pipe, y camina en esa dirección, ya que acaba de pasar a cuartos y está muy fuerte hoy, según se vio en la ronda 5. Y Florence, agotado sin duda por su enfrentamiento en el Superheat se ha desinflado y ha sido apeado también en ronda 5 por otro excampeón del mundo, Hobgood.
         Creo que Fanning, con permiso de Slater, será campeón de Pipeline 2015. Lo tiene más complicado que lograr el propio campeonato del Mundo. Todo también con permiso de otro tapado, Souza, por cierto, otro de los grandes profesionales del Circuito. Así está hoy en donde está.
         Son las 2.54 a.m. y, faltando una manga de ronda 5, se van a dormir todos, en Hawai uno se duerme pronto para despertar muy temprano, que las olas son mejores de madrugada.
         Y veo con sorpresa (no sé ya si es bueno o malo) que a Fanning le ha tocado con Slater.
          ¡Otro heat de la muerte!
          Buenas noches...ssszzzzzzzz

(CONTINUARÁ)




25 de noviembre de 2015

Llega el invierno a Doniños

                                                                          Doniños: ha llegado el invierno.                                                                                           
     Disfrutábamos de un otoño agradable, con agua a una temperatura que permitía, incluso, el 3/2 en un baño corto. Para ir a la playa todavía no desentonaban las bermudas y las chanclas del veranito, ya lejano, es verdad, pero que se quiso ir a finales de agosto y resultó que no nos ha dejado, en cierto modo, hasta la semana pasada.
     Pero tal como viene sucediendo con los cambios de estación últimamente, de pronto el viento se tornó frío, casi gélido, y las nubes, que hace días aun nos engañaban dejando filtrar el sol con timidez, taparon el cielo como si se hubiese corrido un oscuro techo de acero gris, opaco a la ya escasa fuerza del sol.
     Por eso, esta fotografía de Doniños en pleno mediodía es muy descriptiva, pienso yo. A nuestras espaldas está llegando del norte ese techo que nos cubrirá hasta que -allá por marzo si hay suerte- amanezca inesperadamente un buen día de sol y tal como llegó desaparezca, cargándonos de inmediato de optimismo primaveral y buenas temperaturas.
     Aunque de momento allá al fondo, hacia el sur, hacia donde van las golondrinas y otras aves que entienden mucho mejor que nosotros esto del invierno, vemos como se va escapando el sol, con toda su luz y su calor, pero eso sí, despidiéndose educadamente por unos meses, durante los que habrá que resistir su ausencia con resignación.
     Pero también es verdad que siempre nos quedará la playa Cristina, allá por la parroquia de Lago, en la que las fieras olas del atlántico invernal se vuelven amables y nos permiten seguir disfrutando del surf.

15 de octubre de 2015

RESPETAD LA NATURALEZA, POR FAVOR, NO TENEMOS OTRA.


¿Cómo se puede manchar de esta forma la Naturaleza?
              Hace unos días dimos un paseo por uno de los parajes naturales más hermosos que existen en los alrededores de Ferrol, un bosque de especies arbóreas autóctonas que está en una colina sobre la Villa de Neda. Uno de los -cada vez más escasos- bosques, de los de verdad, sin eucaliptos. En él habitan animales de cierta envergadura, como pueden ser corzos y jabalíes. Y ardillas, buhos, zorros, porcoespines... Lo curioso es que está bastante rodeado de viviendas, aunque muchas están vacías gran parte del año, lo que proporciona la tranquilidad necesaria a estos animales para moverse por ese tupido bosque aunque, a pesar de todo, durante las horas de luz suelen estar escondidos, saliendo solo al anochecer a buscar alimento. El caso es que cada vez se acercan más a las zonas habitadas, pero no siempre son bien recibidos, como es el caso de los jabalíes.
               Resulta maravilloso pasear por entre esta masa de árboles, y no dudas en pensar que sería magnífico que siguiese conservándose tal como está.
              Pues bien, en la fotografía que acompaño se puede ver la paradójica aportación del ser humano, de la raza inteligente (el "rey" de la Creación, nos denominamos a nosotros mismos) a tanta belleza natural.
              ¿Cómo es posible? Pues ya veis... Así pude contemplar ese día como estaba una zona de ese bosque tan maravilloso...gracias al "regalo" de algunos desaprensivos,
              Lo desgraciado del caso es que este penoso espectáculo es más frecuente de lo que debería ser. A pesar de las insistentes limpiezas que suelen efectuar los Ayuntamientos en sus respectivos territorios. A pesar de la implantación, en los municipios, de los "Puntos Limpios", de los que otro día hablaremos.
                                 
Sin comentarios...




9 de octubre de 2015

La quilla de piedra

             Esta tarde tocó enfrentarse a las olas de O Vilar. Aunque era marea alta, el oleaje era de un metro y traía fuerza.
              Cuando entré al agua (3,00 p.m.), un grupo de franceses surfeaba disfrutando un montón. Como los gabachos tienen presupuesto, disponían de un dron -manejado desde tierra por un colega- que parecía sacado de un cuartel de la CIA. Ocho motores atronando sobre mi cabeza (a dos metros, ¡joder que ruido hacía!) con lucecitas rojas añadidas, se encargaban de sostener una cámara que les grabó toda la sesión, incluída alguna ola mía (era el único local en aquel momento).
              Al salir del agua, en la arena, vi una curiosa piedra, de esas que te dan ganas de llevártela para casa. Pero me conformé con sacarle una foto. Era como si alguien hubiese perdido una quilla en la playa y, con el tiempo, se hubiese transformado en piedra. ¿Verdad que lo parece? Bueno, a mí sí, por lo menos...


29 de septiembre de 2015

ARMA LETAL, ¡CUIDADO!



Mi querido amigo, colega en varias aficiones y vecino de blog, Jesús Busto, ha dado en el clavo en sus consideraciones acerca de un tema que, personalmente, también siempre me ha chocado: ¿por qué el nose de las tablas es puntiagudo? (pero que muy puntiagudo, en ocasiones)
Cuando uno se sube por vez primera a una tabla es fácil justificar esa forma que nos precede en el agua. Es muy bonita y parece que corta el agua mejor.
La proa de las embarcaciones siempre ha sido más o menos así, desde que existen.
Pero el funcionamiento de una tabla de surf es otra cosa. El nose (la proa de las tablas de surf) en la práctica, nunca le toca romper el agua. Remando sobre ella, sobresale ligeramente de la superficie. Cuando cogemos la ola, se eleva aun más en el aire. Y cuando aterriza tras el take off, la propia presión de la panza de la tabla, le impide tocar el agua.
Dicho esto, ¿que tiene de negativo?: mucho. Es un arma peligrosa contra el surfer que la maneja.
Habla Jesús de un caso lamentable en el que un surfista se quedó con un globo ocular en su mano, tras un golpe contra la punta. Pero es que hay más casos, en concreto el de un surfista vasco afincado en Tenerife desde hace muchos años, que recuerdo que me impresionó lo que me contaron que le había sucedido, cuando en una maniobra de tres 60, en la que colocó la tabla vertical durante el giro, ésta se escapó de sus pies clavándosele en el ojo y provocando el mismo accidente que Jesús describe en su blog. A este surfista, por cierto, lo podemos ver en una entrevista de la película "Mi primera ola", que tan exitosamente se ha estrenado en Galicia hace un par de meses.
Pero también he presenciado accidentes menores, como el de otro surfer, éste ferrolano, que en una ocasión se clavó la punta en plena cara, causándole un agujero que le traspasó totalmente hasta el interior de la cavidad bucal.
Y otro local de Valdoviño que luce, tal que herida de guerra, otra cicatriz en plena cara por la misma causa.
Y yo mismo, tengo un pequeño recuerdo cerca de mi ojo izquierdo provocado en una ocasión en que saqué la cabeza del agua, después de una caída, demasiado pronto. Y reconozco que tuve suerte y, de momento, la voy teniendo (toco madera).
No hace mucho hablé en este blog de las lesiones en el surf y mencioné otra arma letal que llevan las tablas, y son las quillas, especialmente las recién fabricadas. Su canto interior, lijado extremadamente, corta como una navaja bien afilada y aquí ya son múltiples los accidentes de los que soy testigo.
¿Qué nos queda, pues, dejar el surf, o comportarnos como héroes sin que nos afecten estos "peligros"?
En absoluto. Lo de las quillas ya daba yo una fácil solución en mi entrada del blog. Simplemente pasarle una lija media por el canto y hacer en dos minutos la tarea que suele llevar meses si no le hacemos esto: quitarle a la quilla su filo peligroso. Pasas la mano y enseguida notas si ya ha perdido ese canto cortante. Y la quilla no pierde nada de sus cualidades, ya que estamos hablando de menos de medio milímetro, como anchura suficiente para que no sea peligrosa.
En cuanto al nose, como no te vas a condicionar por él si ves una tabla que te gusta, es simplemente utilizar una protección de goma, que lo vuele inofensivo, aunque estas protecciones solo valen para puntas afiladas, y resulta que las no lo están tanto, siguen ofreciendo peligro. Son como la que enseña Jesús en su blog, una punta media.
Y sucede además que a muchos jóvenes surfistas les parece de "mariquitas" llevar esta protección. Cosas de la juventud, qué le vamos a hacer.
Lástima, porque un simple recorte de unos milímetros hubiese bastado para redondearla. Pero los fabricantes saben que, a los clientes potenciales, les gusta la estética de las tablas puntiagudas, aunque solo sirvan para partirte la cara, en el mejor de los casos en que te des contra ella.
Y, en mi caso, no me critiquéis cuando veais el nose que yo me gasto...

18 de septiembre de 2015

EL TORO DE LA VEGA

Foto Pag Web Occupyforanimals
          Estoy estupefacto que todo un ministro de España (el de Justicia, además) sea capaz de decir públicamente, para justificar la polémica del “Toro de la Vega”, que “responde a una tradición cultural” ¿Se tratará de alguna retorcida estrategia para potenciar “la marca España”?
Hoy leía en algún sitio que para compensar el daño que está causando esta fiesta de ese pueblo de Valladolid en nuestro prestigio internacional, necesitaríamos diez premios nobel. Quizás sea algo exagerado. O quizás no.
Vamos a ver: tradición, reconozco que sí que lo es. Ha sido el argumento más esgrimido por los habitantes de Tordesillas a los que se ha entrevistado. Cinco siglos. Gran tradición, sí señor.
Pero hace quinientos años el mundo, la sociedad, eran muy diferentes a lo que es hoy en día. De hecho parece ser que en aquellos tiempos otra de las “divertidas” actividades era la de despeñar ganado vacuno al río. Menos mal que esa “tradición” parece que se ha perdido...

Foto Pacma Handou
La evolución del ser humano nos ha llevado a comprender que los animales, esos compañeros de viaje que tenemos en nuestro paso por la vida, se merecen un trato mucho más digno del que les hemos dado hasta ahora. Son seres que sufren, no solo físicamente, sino también anímicamente. Tienen sentimientos de cariño, sumisión, odio..., de eso no cabe la menor duda. Si se sienten bajo nuestra tutela son fieles hasta la muerte, y no dudan en dar su vida si es necesario por sus amos, ya que para ellos somos algo así como sus protectores, sus padres, los jefes de la manada. Así es como piensan los animales de nosotros, ya que esa es su lógica aunque sea muy elemental. Y por ello confían ciegamente en nosotros y tenemos la obligación de tratarlos con la dignidad que se merecen como seres que están a nuestro cargo.
Por otra parte están los animales salvajes, sin relación con el ser humano más que como un habitante más de este planeta -con todas las consecuencias que esto significa-, que tienen el derecho a ser respetados, en especial si no nos causan ningún perjuicio, o si no son vitalmente necesarios para nuestra alimentación y subsistencia. Y no nos olvidemos de que esto último puede ser en ambas direcciones. Nosotros nos vamos a defender en ese caso, como es lógico, y ellos, como no, también.
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Somos (?) los reyes de la Creación, pero eso comporta derechos y obligaciones, y una de ellas es la de cuidar del legado de la Naturaleza; una de sus joyas por ejemplo, los animales. Matarlos cruelmente por diversión no parece la mejor manera de cumplir con esas obligaciones, ¿verdad?

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        Hace muchos años tuve la suerte de ver un documental en el cine titulado “Mondo cane” (Perro mundo). En aquella época, en la que no existía You Tube (lo juro) ver un documental como éste era una rareza (creo que fue el primero en formato de largometraje) y nos impresionó muchísimo, ya que en él se trataban diversos temas que, especialmente a las personas de la civilización occidental, nos chocaban bastante. Extrañas costumbres, ritos ancestrales muy curiosos y, por supuesto, secuencias muy duras acerca de la relación del hombre con los animales. Y a eso me voy a referir, ya que creo que fue la primera vez que tuve conciencia de lo que podía significar el maltrato a un animal.
La película comienza ya con una de las secuencias más espeluznantes. Es corta, apenas dura un minuto. Un perro pequeño, de pelaje blanco y negro, con aspecto de no ser muy capaz de defenderse, es arrastrado por una correa a lo largo del pasillo de una perrera en la que una jauría de perros ladran enfurecidos... y hambrientos. El pobre  chucho se retuerce, se resiste, presiente que se dirige al corredor de la muerte y que la decena de perros que esperan al otro lado de la verja quieren descuartizarlo. Su instinto está suficientemente desarrollado para intuir ese peligro inminente. Suena una voz que nos advierte que “las escenas que verán en esta película son verídicas” y que “si son a menudo impactantes, es porque existen muchísimas cosas impactantes en la Tierra”. El hombre abre la jaula y mete al perro a patadas, y la jauría se lanza sobre él. La imagen desaparece de la pantalla con un fundido a negro.
¿Tradición cultural, también?




14 de septiembre de 2015

LAS MENINAS DE CANIDO




        Este “post” me parece un obligación para cualquier persona que cumpla tres condiciones: tener un blog, vivir en Ferrol y apreciar debidamente la cultura.
Llevaba tiempo preguntándome el porqué del éxito de las Meninas. Y atisbaba sus razones, pero aun no conseguía entenderlo bien. Ese fenómeno tan peculiar, tan singular.

Mucho colorido y motivos pictóricos variados
Y quizás no sea “éxito” la palabra adecuada para definirlo. Más bien es “triunfo”. El triunfo del arte, de la cultura, de lograr belleza en donde solo veíamos fealdad, y del amor, amor por el barrio en el que vives.
He caminado por sus humildes callejuelas, en las que sencillos edificios primorosamente cuidados se alternan con otros totalmente en ruinas. Curioseando por aquí, o por allá, me he deleitado con las obras de muchos artistas de todos los calibres que han puesto todo su corazón en un trozo de aquellas paredes casi en ruinas, consiguiendo que su fealdad se convierta en un hermoso lienzo, como si por allí hubiese pasado un ángel.

Originalidad, muchas veces, en el tratamiento de los temas
Otra lección que recibimos los visitantes es que estas obras, algún día, irremediablemente desaparecerán. Su pintura queda obligada a pagar un tributo al inevitable paso del tiempo. Porque también nos recuerda que su trabajo será tan efímero como el propio pintor, al que de antemano ya sabemos que, incluso, no le va a sobrevivir.
Esas casas, bonitos ejemplos muchas de ellas de una arquitectura tradicional en las que se demuestra además que una mano amorosa de pintura puede hacer milagros, se alternan con otras en las que la decadencia es toda una razón para subsistir, para realzar el llamativo contraste con las anteriores.
Esta originalidad, cuando se une a la genialidad, da verdaderas obras de arte mural callejero.
Eduardo Hermida, el acertado promotor de esta idea, nos ha demostrado que el ser humano es capaz de insuflar alma en cosas inanimadas solo con el soplo suave de un pincel plagado de colores. Cómo de la humildad de unas tristes paredes despintadas de despreciable apariencia, solo con amor (y un poco de pintura y unos pinceles) puede nacer el noble orgullo de la la propia superación. Cómo -en definitiva- uno debe aprender a superar la adversidad, y que siempre es posible mejorar si nos lo proponemos.

No falta el surrealismo

Esta imagen, que a mí me pareció agradable, ha sufrido el vandalismo de algún enemigo, bien del autor, de la obra, o del arte. Me dio mucha pena. 

La originalidad y la genialidad aquí se subliman. Aunque no lo parezca, ésta también es una "menina". Pero hay que fijarse bien...

Cuando la gente de este barrio humilde ha comprendido esta magnífica lección de Eduardo, es cuando “las Meninas” han logrado su principal objetivo, su éxito maravilloso y multicolor. Pero no fue fácil, como el propio Hermida reconoce.


¿Nos morderá?

El colorido, casi siempre, regocija la vista y da la alegría que necesitamos.


















27 de agosto de 2015

EN SAN XURXO SIGUEN LAS DIFICULTADES

Ya en abril pasado, cuando fue tomada esta fotografía, se podía distinguir el banco de arena que provoca el problema. Es una formación arenosa muy habitual en esta playa, pero quizás no tan larga y, sobre todo, tan poco profunda y con una dirección tan clara hacia el acantilado, que está justo a la izquierda, fuera de la foto. En el extremo más alejado de este banco hay otra corriente fija que sale recta mar adentro.

          Lo que parecía un episodio puntual se está transformando en una historia por capítulos.
           Cuando, a raiz del complicado rescate de un surfista en plena corriente, publiqué en el blog la explicación de por qué las aguas se mueven en este sitio como lo hacen (la zona del extremo sur de la playa), no me imaginé que en tan pocos días (tres semanas) se iban a repetir otros rescates de surfistas:
          2º rescate) El viernes 7 de agosto hubo que rescatar a un buceador madrileño que estaba en apuros en el canal, ya que no era capaz de volver a la playa. Sin embargo, ese día, apenas había oleaje.
          3er. rescate) Justo una semana después, el 14 de agosto, un surfista de 51 años tuvo que ser rescatado, también el canal.
         4º rescate) La semana siguiente, de nuevo en la corriente de San Xurxo. Esta vez se trató de una alemana de 31 años que hacía surf, con mala mar y por tanto en condiciones muy complicadas.
        También en esos días, antes del incidente con la alemana, se rescató con gran despliegue de los socorristas de la caseta de San Xurxo a un surfista de practicaba kite surf en el centro de la playa. Aunque se atribuyó el problema igualmente a las corrientes, las causas fueron otras. Ese día fue el del paso de la pequeña ciclogénesis que originó un  viento muy fuerte del sur, que en el centro de la playa de San Xurxo-Esmelle entra por tierra. Este surfista olvidó (o desconoce) uno de los principios básicos de la seguridad para wind y kite surfers, que es el de que nunca se debe surfear con vientos fuertes terrales, al menos si estás solo, ya que -en caso de rotura o fallo del material- volver a la orilla por tus propios medios soplando intensamente de tierra es muy complicado para hacerlo solo (salvo que renuncies a tu material y te atrevas a nadar hasta tierra).
        Si bien es cierto que es una playa muy divertida para este deporte, que en ocasiones produce unas olas estupendas, y que tiene una área con posibilidades de surfearla mucha gente sin concentraciones en un punto determinado, para surfistas desde nivel alto a muy bajo, también es verdad que estos surfistas veraniegos novatos o que desconocen la playa, se pueden llevar sorpresas desagradables cuando intentan acceder de nuevo a la orilla.
      Ya expliqué en el “post” del 7 de agosto cómo están funcionando en este momento esas corrientes, ya que ahora su mecánica y ubicación pueden impedir el retorno a la playa de la forma acostumbrada, que es remando a favor del oleaje. Esto sucede al menos en un área importante.
       Lo que si me gustaría dejar claro es que este funcionamiento no es radicalmente diferente del habitual sino que, en todo caso, ahora se ha acentuado.

                                                          LAS CAUSAS

       La primera barra de arena, en donde rompe la ola especialmente en marea baja o con olas grandes (a partir de dos/tres metros), es este año muy larga y con poca profundidad. Y a continuación hay otro banco alargado, a unos 50-100 metros de la playa (según esté la marea), también de poca profundidad, lo que provoca que el agua que transita por encima de estas barras de arena por efecto del oleaje se acumule cerca de la orilla, y tienda a salir por donde menos resistencia encuentra (el canal del acantilado), pero que es un paso más estrecho y por tanto lo hará con más fuerza y rapidez, y proporcionalmente a la intensidad del oleaje, como es lógico.
      Ayer martes (25 de agosto) después de surfear en San Xurxo, hice un pequeño experimento. Salí del agua por la desembocadura del río. Ya en la orilla, a diez/quince metros escasos de donde llegaban las olas, solté mi tabla. Normalmente, las espumas que iban llegando la hubiesen conducido a la orilla, sin más.  Pero ayer no sucedió. Por el contrario la tabla, flotando, empezó a moverse en dirección a la corriente del acantilado a velocidad creciente, hacia atrás y hacia las rocas. Si no la hubiese recogido de nuevo, habría terminado saliendo, sin duda, a mar abierto en cuestión de diez o quince minutos. Y hay que señalar que las olas tenían, en el centro de la playa, sobre medio metro, es decir, que era un día en el que no tendría que notarse ninguna corriente.
                                                     -----------------------------
       Finalmente, solo me queda agradecer la profesionalidad, conocimientos y paciencia de los socorristas de San Xurxo. Se han enfrentado a situaciones difíciles en estos casos que he comentado, y han sabido salir airosos y, por supuesto, sin que hubiese daños personales.
       Aunque es cierto que se espera que actúen así y se confía en en ellos, lo cierto es que en ocasiones las imprudencias o desconocimiento del mar, sobre todo de los forasteros y novatos, ponen al límite la prueba de sus capacidades.

23 de agosto de 2015

LA TERCERA GENERACIÓN

Foto ADN
Creo que estamos presenciando lo que se podría considerar ya la tercera generación de surfistas de nuestras costas. La forman, quizás, todos esos niños que aprenden en las numerosas escuelas que están instaladas en nuestras playas.
Ahora que estamos hablando con frecuencia de pioneros y otras antigüedades, contaré una pequeña anécdota relacionada con ese tema que me sucedió no hace mucho, una simple conversación de apenas veinte palabras, pero que me dio mucho que pensar.
Una de estas calurosas tardes, poco antes de que entrara la que ha sido la primera ciclogénesis de un invierno que, sin embargo, aun está muy lejos (a Dios gracias), fui a darme a última hora de la tarde uno de esos baños en Doniños en lo que lo primordial es la comunión con la naturaleza, es decir, con esa puesta de sol de tintes dorados traspasando las cristalinas crestas del oleaje y que nos produce alguno de esos placeres tan auténticos que encierra el surf.
Para alejarme de las multitudes, y sobre todo por no atravesar el arenal sorteando sombrillas,  hamacas y partidas de fútbol y de palas, bajé por el más tranquilo sendero central y entré al agua sin pensármelo mucho, ya que la marea alta y el poco tamaño apenas dejaban unas malas orilleras, de medio metro escaso.
Pero ya sabemos que a veces uno entra al agua no tanto por las olas, como por otras razones.
En el pico, poca gente, apenas diez surfistas de los que la mayoría simplemente trataban de aprender.
Entre ellos, un chiquillo de unos doce o trece años disfrutaba cogiendo cuanta ola venía, con una tabla de escuela que le daba la posibilidad de correrlas aunque midiesen treinta centímetros. En bermudas y abrigado -por decir algo- con una camiseta, no parecía importarle la temperatura del agua y Dios sabe cuanto tiempo llevaba surfeando esa tarde.
No le había prestado mucha atención hasta que remó hasta donde yo estaba y me hizo una pregunta: “¿Eres tú el que está pintado en la tabla?”. De pronto me di cuenta de que se refería al dibujo de mi rostro, en el reverso de la tabla. Un detalle gracioso por parte de los que me la regalaron, el día de mi despedida del que fue mi medio de vida durante muchos años. “Sí soy yo” le contesté con una sonrisa sincera, porque su curiosidad me resultó simpática. “A mí ya me parecía, ja, ja, sobre todo por el bigote”, me contestó risueño el chaval. Luego me planteó otra cuestión que despertó aun más mi interés por aquel chico. “¿Verdad que los viejos pueden hacer surf?; porque a mi me dijeron que no pueden, pero yo supongo que no es cierto, ¿tú que crees?”. Con una sonrisa amplia en los labios -como no podía ser de otra manera- le contesté con rotundidad: “Por supuesto que sí, claro que pueden” Y entonces vino una nueva pregunta:”¿Cuántos años llevas tú haciendo surf?” Mi sonrisa fue entonces una carcajada y sin responder a su curiosidad le interrogué yo a mi vez “¿Y tú cuantos llevas?” “Tres años” me respondió sin dudar.
Yo medité unos segundos si confesarle los 45 años que llevo surcando las olas, pero ante la posibilidad de que no me creyese, o de que fuera incapaz de abarcar la dimensión de semejante cantidad de años, decidí no contestarle nada.
Además, justo entonces vino una nueva ola, y el chaval determinó -educadamente- que mi ausencia de contestación zanjaba la charla por alguna razón de esas que solo los adultos conocen, y esgrimen para no contestar a indiscretas curiosidades infantiles, y se guardó su posible interés por mi experiencia en el surf.
Por eso, unos segundos después él ya gozaba de una pequeña cresta que acababa de llegar y que decidió no perderse, mientras seguramente pensaba que aquello del surf, que tanto disfrute le estaba proporcionando, le iba a durar toda una larga existencia sin que tuviese que ponerle límites temporales a un futuro de placer prácticamente inacabable.

7 de agosto de 2015

SAN XURXO Y SUS CORRIENTES

Las líneas rojas señalan la dirección de la resaca. Al ser una ola que suele formar una larga barra, el agua tiende a escapar por donde menos resistencia tiene, y es por el acantilado. Esta corriente favorece la llegada al pico, pero en días de mucho mar estas corrientes llegan a tener una velocidad de 3/4 nudos, demasiado para remar contra ella durante los 200 metros que hay hasta la orilla.
Hace unos días un surfista (supongo que alguien que no conoce bien esta playa), tuvo que ser ayudado a salir del agua, pues no era capaz de llegar a la arena. Un socorrista sufrió bastante (me imagino) para efectuar este rescate, pues finalmente hubo que elegir la única opción que parecía viable, hacerlo por las rocas. Esta salida del agua, a la desesperada, tiene una gran complicación, ya que además hay que remontar la empinada pared del monte, con la tabla a cuestas, aunque recuerdo un caso parecido en el que la tabla quedó en el agua y desapareció llevada por la corriente, mar adentro.
En San Xurxo, con mucho mar (tres metros o más), si bien es muy rápido entrar al pico por la corriente pegada al acantilado, es muy complicado volver desde el pico a la playa debido a las corrientes. Ese mismo día estuve viendo esa rompiente, y ya se percibía como la corriente era fortísima moviendose paralela a la orilla, hacia el acantilado, saliendo luego pegada a éste a mar abierto
La dificultad para el surfista surge cuando, situados en la zona habitual del pico (a unos escasos cien metros de la punta de rocas) o un poco más cerca de la orilla cogiendo el segundo pico de olas más pequeñas, pretendemos salir directamente hacia la playa, porque estamos cansados o simplemente decidimos salir del agua, y remamos rectos hacia la orilla. Porque a medio camino nos damos cuenta de que hay un grave problema, y es que la corriente nos está empujando hacia las rocas en donde después nos encontramos con otra corriente -más fuerte aún- que sale directamente hacia el mar pegada al acantilado. Por pura lógica, intentamos desviarnos remando hacia la izquierda, en dirección a la playa pero más abierto. Tarea inútil, la corriente nos empuja tozudamente cada vez más hacia nuestra derecha y pronto vemos que es imposible llegar a la arena. Solo queda una opción, mejor dicho dos: las rocas o volver al pico.
En este segundo caso (es lo más razonable, porque lo de las rocas ya hemos visto los riesgos que tiene) una vez llegados a la zona de rompiente (o por detrás de ella) hay que tratar de pasar al otro lado de la misma, para iniciar de nuevo la entrada a la playa, pero mucho más abiertos, con objeto de que al encontrarnos con la corriente que antes nos empujó lateralmente, ahora tengamos margen para llegar a la orilla antes de que nos lleve hasta las rocas. Pero eso sí, hay que remar fuerte, y es un largo recorrido.
En resumen, lo mejor es no meterse en esos días, ni siquiera en las olas más pequeñas que rompen más cerca de la playa: es una trampa porque sin darte cuenta la corriente te está situando cerca de las rocas y después te arrastrará al pico de fuera.



21 de julio de 2015

La verdadera final que ganaron Mick y Julian

         


 ¿Qué se sentirá cuando, inesperadamente, ves la terrible aleta y percibes a un metro de tí la inmensa boca del tiburón, llena de dientes no menos inmensos que amenazan con clavarse en tu carne?
            ¿Qué se sentirá cuando esperas con absoluta certeza que, de un segundo a otro, una sierra implacable te deje sin una pierna, o sin un brazo, por donde se te escapará tu sangre en pocos minutos matándote sin que te dé tiempo ni tan siquiera a que alguien llegue en tu auxilio?.
             O, en el mejor de los casos y si tienes suerte -sin duda alguna-, con un trozo desgajado de tu cuerpo se escaparán tus sueños, tus ilusiones, tus alegrías, tu forma de vida, y te convertirás en un inválido, tú que eres un atleta de categoría mundial.
             Porque lo sabes, sabes que esa máquina de matar, de destrozar carne y huesos, que casi nunca falla, te ha elegido a tí en ese instante, y que estás a punto de ser tú mismo una de esas víctimas que tanta lástima nos dan cuando leemos la noticia de un ataque.
             Dicen que la posibilidad de morir entre los dientes de un tiburón es de 3.7 millones, pero eso que intenten explicárselo bien a Mick. Y también dicen que el hombre no es capaz de enfrentarse a un tiburón blanco, lo cual me lo creo perfectamente sin que me lo expliquen.
             Pero Mick es perro viejo, y mucho más valiente que cobarde, y su instinto de guerrero, que tantas y tantas veces hemos visto en las luchas por las olas, esta vez le valió posiblemente su vida. Fue a puñetazos, a patadas, porque Mick no se iba a dejar comer así como así.
            Y Julian lo mismo; otros, casi todos nosotros, hubiéramos salido como un tiro en dirección opuesta hacia el abrigo de la embarcación protectora, pero Julian no se lo pensó: su amigo estaba siendo atacado y en peligro de muerte y necesitaba ayuda. Quizás solo serían otros dos puños contra los dientes y las mandíbulas, pero así es como debe reaccionar un ser humano cuando un amigo está en peligro, aunque un minuto antes haya sido tu mayor rival.
            Mick nunca olvidará este día, que duda cabe, pero no solo por la imagen del tiburón, sino sobre todo por las brazadas de su rival (y amigo) Julian, que nadando como un loco iba en su ayuda.

14 de julio de 2015

Senderismo por nuestros paisajes


          Esta comarca está rebosante de parajes de gran belleza que podemos disfrutar recorriendo la multitud de senderos que la cruzan en todas direcciones. Si te gusta hacer un poco de ejercicio, adaptado en todo momento a tus capacidades físicas, puedes elegir mil variantes.
           Y esos paseos los vas a hacer deleitándote con escenarios como éste que te pongo hoy, y que dejarán una huella en tu ánimo tan saludable como el propio ejercicio físico.
           Este paisaje, por ejemplo, te espera mucho más cerca de tu casa de lo que te imaginas.

27 de junio de 2015

Algunas lesiones traumáticas en el surf

           Hace unos días veíamos a Kai Oton salir de Cloudbreak con sus rodillas hechas un desastre. Después una caida en un "cerrote" de tres metrazos, se fue al fondo -muy cercano a la superficie como suele ser en las olas de arrecifes- e impactó directamente contra el coral, afortunadamente con una parte del cuerpo bastante sufrida, pero no por ello menos sensible al dolor. Salió a la superficie casi inconsciente y hubo que subirlo a la cubierta de la embarcación de los competidores, en donde le hicieron las curas correspondientes. Pero la visión inicial de sus heridas era escalofriante, con pedazos de carne y piel colgando.
           Las caidas en las olas orilleras, son las peores por lo que el mayor porcentaje de lesiones, y las más graves, se produce aquí. Y si el fondo es de duro y afilado coral, aun más peligro todavía.
           Conozco la historia real de un corchero que llegó a Mentawai dispuesto a disfrutar quince días de unas de las mejores olas del planeta, y en la primera se estrelló con su cara contra el fondo del arrecife, en una ola, por cierto, pequeña, pero por ello mucho más peligrosa, por cuanto el fondo está muy cerca de la superficie al ser la ola de poco tamaño. Tuvo que ser operado de urgencia en el propio barco y por suerte estaba allí también un surfero, asimismo profesional de la medicina, capaz de hacer la operación. Pero los quince días restantes se los pasó con la cara llena de puntos de sutura, y viendo como sus compañeros de viaje cogían las mejores olas de su vida...
           Están, además, los golpes contra la propia tabla, ya que se suele caer rotando con ella o contra ella dentro del agua, en especial en los tubos, que no siempre tienen salida franca y que muchas veces se te cierran, y cualquier contacto es muy agresivo. Y la parte de la tabla más peligrosa, en estos contactos, son las quillas, no tanto por las puntas sino por el afilado borde, en especial el trasero.


          Yo siempre he recomendado a mis amigos, cuando se compraban una tabla nueva, del paquete, que le pasasen una lija a ese borde super cortante, para matar un poco el filo de navaja que queda, inevitablemente, cuando se fabrica esa pieza. Porque además la piel húmeda de estar en el agua es muy fácil que, ante un simple roce contra esta parte de la quilla, se corte como si fuera papel de fumar.
           Y otra lesión que puede tener graves consecuencias, sucede los días de viento, cuando caes de la tabla o la dejas suelta y ésta, elevada por el viento, viene a caer justo en donde tú estás sacando la cabeza a la superficie.
          Ya te imaginas lo que puede pasar...

25 de junio de 2015

El banco mas...romántico.

          A alguien se le ocurrió, hace ya tiempo, la feliz idea de colocar un banco de jardín encima del acantilado de Loiba, muy cerca de la playa de Picón. La vista desde ese punto es fantástica, por lo que también a otra persona, todavía más anónima, se le ocurrió inscribir en el respaldo una frase sumamente afortunada: "The best bank in the world" que, aunque a mí me parece que su traducción correcta es la de "El mejor banco del mundo", al final se ha terminado imponiendo una traducción más libre, pero menos ingeniosa a mi modo de ver, prescindiendo del doble significado de la palabra "banco": "El banco más bonito del mundo", traducción que además no se ajusta a la realidad, ya que lo bonito no es el banco -que como tal es bastante vulgar- sino el enclave en el que está situado y la vista que se divisa desde él.
         Si no recuerdo mal, se ha incluido el dichoso banco con su paisaje en un anuncio muy reciente, y también hace poco un fotógrafo, que se dedica a reportajes de tema de Astronomía, ha logrado una foto que ha presentado a un proyecto internacional denominado "Proyecto TWAN", que la ha elegido entre una de las premiadas, e incluso ha recibido una mención especial.
         Pero hoy, con vuestro permiso, voy a incrustar en esta entrada la foto de un banco que a mí me llamó la atención, y aunque no nos ofrezca una vista deslumbrante, sí nos sugiere un entorno muy romántico y muy propicio a la meditación. Y además el banco, creo yo, es bastante más bonito, eso sí, ¿verdad?



        Y también hoy, desde el blog, quiero reivindicar el derecho de muchos otros sitios tan bellos como el de Loiba, que tenemos en Galicia, para que les pongan un banco igualmente. Porque se lo merecen, y en eso creo que estaremos todos de acuerdo. Yo, por lo menos, conozco muchos paisajes que no desmerecerían tener un banco para poder sentarse tranquilamente a contemplarlos, y quedar maravillados de la vista. Como éste mismo de la siguiente foto.

¿No sería estupendo, por ejemplo, disponer de un banco en este sitio?



20 de junio de 2015

Naturaleza y civilización

           Hoy he recuperado unas fotos de algo que vi en la carretera que lleva a la playa de San Xurxo (San Jorge), en el tramo final que discurre muy cerca del arroyo que vacia las aguas del humedal.

La desembocadura del humedal y, al fondo, la carretera.


             En unos pocos metros vi a estas ranitas que, inocentemente y siguiendo con seguridad algún instinto, atravesaron la carretera sin presentir siquiera el gran peligro que les acechaba...





          Con sinceridad, y aunque no debiera ser así, creo que la civilización y la naturaleza, a veces, son algo incompatibles.
           Sin duda, muchas otras ranitas como esas han estado atravesando por ese sitio durante mucho tiempo sin que nada ni nadie las molestase, como debe ser. Pero éstas no disfrutaron de la tranquilidad que esperaban, y a la que tenían derecho, aunque fuesen solo unos humildes animalitos.

18 de junio de 2015

¿Cómo la mar puede ser tan diferente a veces?


            Pues ahí reside una de sus principales virtudes, constituir un paisaje distinto cada día y absolutamente diferente en algunas ocasiones, tanto como se puede ver en esta fotografía si la comparamos con la de la entrada anterior.
            Por eso poseer una ventana al mar es uno de los mas grandes privilegios del que se puede gozar en este mundo.
           ¿No crees?
         

3 de junio de 2015

LA MAR, ES TAN DIFERENTE A VECES...


                                                                                                                                                                    (Clickar para ampliar)
                           
                                                 LA MAR, ES TAN DIFERENTE A VECES...
                   

Llegué a la playa y me dio un gran placer lo que vi. No había surf esa tarde, pero me encantó ver una mar diferente de la habitual, azul como pocas veces, un azul verdoso o un verde azulado, no sabría acertar, rizada por una brisa poderosa y perfecta. Componiendo un escenario que me invitaba a contemplarla con calma, que me absorbía la imaginación y que me tuvo mirándola más tiempo del que podía esperar cuando llegué.
La mar, es tan diferente a veces...
Es como una mujer que sabe vestirse con ropa tan variada y sugestiva que siempre te encandila y a veces incluso te emociona, y querrías retener en tus pupilas esa imagen tan hermosa.
                Qué diferente es la mar, a veces...

31 de mayo de 2015

NORDKAPP. Epílogo


              Conozco mucha gente que pudiendo viajar, no lo hacen. Y no es por falta de dinero, ni de tiempo. Simplemente, no les apetece. Y así lo confiesan. 0 no llegan a reconocerlo, y se inventan las excusas más peregrinas para justificar su falta de apetito viajero. O más sencillo todavía, no les remuerde la conciencia por ello.
              Pero para mí ése es un pecado imperdonable.
              En primer lugar, cuando uno viaja y conoce a sus semejantes, los que habitan en otros lugares, que tienen otras costumbres, otras inquietudes, otros problemas, otras formas de ser y de vivir, se vuelve más tolerante (gran virtud del ser humano) y entiende mejor al prójimo, viva éste a treinta metros o a treinta días de viaje.
              En segundo lugar, si uno viaja con espíritu observador y analista, goza profundamente del viaje. Uno se da cuenta de por qué son como son muchas cosas, y la propia capacidad de asombro y curiosidad se le desarrolla a uno enormemente, todo ello con el consiguiente placer añadido a la excursión.


              Porque si bien es cierto que los paisajes o los monumentos de un país deben ser siempre visita obligada para el viajero, es sumamente importante que éste se mezcle con el indígena, se sumerja en su forma de vida, y experimente esos pequeños detalles que conforman la existencia diaria.
              Entrar en un supermercado y observar como son los productos que, parecidos, uno suele comprar en su país de origen; ver como compra el ama de casa del lugar, mientras sujeta al hijo pequeño de tres años que pugna por escapar de la mano de su madre, preocupada por comparar los precios, tal como nos sucede a nosotros también. Observar las reacciones de esas personas de un país lejano y extraño, cuando les planteas algún problema que te ha surgido y que tratas de que te ayuden a resolverlo. Trabar conversación con el dueño del camping y descubrir que ha estado de vacaciones en España, en donde se lo pasó muy bien y ahora se muestra afable contigo. Incluso enojarse dignamente cuando alguien, al saber que eres español, tuerce el gesto. Respirar el mismo aire, beber la misma agua, alimentarnos como ellos. Y, en definitiva, disfrutar de una de las cualidades más hermosas y productivas del ser humano: una sana e insaciable curiosidad por conocer, por lo distinto, por lo diferente, por lo distante.
             Todo eso forma parte del encanto de viajar, de recorrer esas tierras exóticas de las que tanto habías oído hablar y que te las imaginabas más o menos como son, o a lo mejor, totalmente diferentes de como son en realidad, con lo que vas de sorpresa en sorpresa, de entusiasmo en entusiasmo, de aventura en aventura, de novedad en novedad.
              Una de mis aficiones predilectas cuando viajo, es contemplar las conversaciones de los naturales del país. Nada más lejos de mi intención que comportarme como un maleducado, entre otras cosas porque suelo ser incapaz de entender exactamente lo que están hablando. Pero es que viendo sus gestos, sus expresiones, me voy haciendo una idea de cómo es esa gente que acabo de conocer.
              Volviendo a nuestro viaje, siempre me asombró -latino que soy- la sosegada expresión de los contertulios nórdicos. Se dicen las cosas mirándose a la cara, pero sin demostrar apasionamiento, trátese de lo que se trate. Sus manos permanecen quietas, a diferencia de cómo hablan los españoles y no digamos los italianos. Verlos hablar a esa gente del norte es verdaderamente relajante, te da un sosiego tremendo. Si bien es verdad que parece como si tuvieran el rostro de madera, por lo inexpresivo, al poco de observarlos te das cuenta de que ellos también son expresivos, pero a su manera.


               Esos ojos -frecuentemente claros- parecen penetrar en el alma de su interlocutor y su expresividad se limita a suaves y tranquilos gestos que apenas alteran las líneas de sus rostros.
               Algo que considero fundamental para el viajero es que se integre de vez en cuando, a lo largo de su viaje, con una familia del país visitado. Es difícil con las costumbres de hoy en día lograr eso, pero desde hace tiempo funciona lo que en España se denomina turismo rural, en el que una familia te aloja en su casa (o el bed and breakfast británico). En esos alojamientos, que son habituales en áreas no ciudadanas, puede el viajero conseguir un poco de esa integración en la vida de los nativos del lugar, con lo que además las formas de vida y costumbres son más singulares, más puras, más genuinas. Siempre que uno pueda, debe de realizar esa experiencia.


               Las ciudades son interesantes de visitar por diversas razones que no vamos a citar aquí, por ser de sobra conocidas. Pero en el fondo todas las urbes son muy parecidas. Donde uno nota realmente y en mayor grado las diferencias de un país a otro, es en el ámbito rural.
               Nosotros en nuestro periplo europeo fuimos con los ojos bien abiertos y con la curiosidad a flor de piel. Y os aseguro que íbamos de sorpresa en sorpresa, disfrutando por ello de nuestro viaje una enormidad.
               Tratar de imaginar como será el territorio que aparece en el mapa y que tú te dispones a recorrer, no saber lo que te aguarda detrás de cada curva de la carretera, esperar impaciente a ver cuál es la próxima curiosidad con la que ensayaremos nuestro hábito de sorprendernos por casi todo. Ese es el verdadero espíritu del viajero que aprovecha y goza de verdad con su viaje.
              Y ya el colmo de la satisfacción es poder recordar lo suficiente como para contárselo a tu familia, a tus amigos y a cuantos tengan la paciencia -o tu misma ansia viajera- de escuchar tu relato.
             Obviamente, es con esas personas con las que más me identifico -como viajero- y por eso les doy la más emocionada gratitud por haberme leído hasta aquí.


F I N

10 de mayo de 2015

NORDKAPP.21 Los últimos kilómetros


       Después de un sueño más reparador que en otras ocasiones (nos hacía falta, no cabe la menor duda), dejamos el tranquilo y pequeño camping francés y echamos a rodar nuevamente en dirección sur. Para llegar a casa hay dos itinerarios posibles aunque sospecho que uno es más largo que el otro. El primero es salir de Francia por Perpignan y, pasando por Barcelona, tomar la ruta de Galicia.
           La otra posibilidad es la de seguir la ruta de Poniente por el norte de los Pirineos. La única duda es como estarán las carreteras por cada uno de los dos lados, en especial las francesas, que desconocemos.
           Sin embargo y aún siendo la ruta menos conocida, escogemos ésta última a pesar de no tener referencias de ella y no constar en el mapa que sea totalmente de autopista, aunque luego en la práctica resultará ser al menos de autovía, casi en un 90%.
           Otra de las razones para escoger el camino francés ha sido la de que suponemos que va a hacer mucho menos calor al norte de la cadena montañosa pirenaica. Sin embargo, cuando son las doce de la mañana y paramos a comer algo, el calor roza ya los treinta y tantos grados a la sombra. Por supuesto que nuestro potente acondicionador de aire funciona a la perfección y ello nos permite una conducción más relajada.
          En cuanto nuestra ruta gira de dirección sur a dirección oeste, el sol y el exceso de luz nos molestan bastante. Combatimos uno con el aire acondicionado y el otro con unas buenas gafas de sol.
En el tramo entre Toulouse y Burdeos, con el sol entrando a raudales por el cristal delantero, la conducción es incómoda y agotadora por el esfuerzo de distinguir la carretera a contraluz.
         En algún momento le damos descanso al acondicionador y abrimos las ventanillas. Una oleada de calor penetra por ellas y nos hace cambiar rápidamente de idea. Sabemos que el consumo del combustible es algo mayor, y desearíamos ahorrar gasoil, pero cuando notamos la diferencia pulsamos urgentemente el conmutador azul que produce casi al instante un chorro de aire fresco.
         Es curioso el efecto del aire acondicionado en un coche, cuando viajas por una zona muy calurosa. Te da la impresión de que, al abrir la ventanilla, te seguirá entrando esa bocanada fresca y agradable que sientes, como si estuvieras en primavera o finales del invierno de un día soleado. Y por eso siempre te sorprende el  aire abrasador que te rodea de inmediato.

Foto "viajar.elperiodico.com"
           Por fin el día va declinando, la temperatura se suaviza, y alcanzamos la costa atlántica francesa, que goza de un clima suave.
          Al poco llegamos a la frontera española, en donde un policía aduanero se enrolla con nosotros a propósito de la matrícula del coche, que es de Tenerife. El ha estado trabajando allá y guarda un buen recuerdo de las islas. Nos despide con afabilidad y enseguida estamos en San Sebastián, en donde pretendo sacar dinero para los últimos gastos que nos quedan de este viaje.
         Aprovechando, nos damos un relajante paseo por la playa de Gros, en cuyas olas un montón de surfistas están disfrutando de lo lindo. La tarde es casi fresca y se agradece, después del calor que hemos sufrido.
        Hacemos balance de lo que nos queda y barajamos la posibilidad de continuar sin detenernos hasta llegar a Galicia, en vez de dormir por aquí, tal como habíamos planeado en un principio.
Estamos despejados y con ganas de terminar ya esta paliza kilométrica, y además se produce en nosotros un efecto curioso. Estar ya en Donosti nos da la sensación de estar a un paso de casa, vamos, que se trata de un corto paseo hasta allí, por lo que optamos por seguir. Para lo que queda, lo hacemos y ya está. ¿Qué son setecientos u ochocientos kilómetros para nosotros?. De madrugada ya podremos acostarnos en unas camas de verdad.
       Ya de noche cerrada, en alguna cafetería de carretera de Burgos o León, o por ahí, decidimos parar a tomarnos un bocadillo. Nos plantamos en el mostrador y después de un buen rato de espera nos atiende un camarero. La atención de este profesional resulta ser de lo más lamentable, por lo que después de someternos a sus humillaciones para pedir un par de bocadillos, Quim y yo nos miramos mutuamente y, tras pensar lo mismo, decidimos abandonar la cafetería, los bocadillos y, como no, la mala educación del camarero.
       Sigo reafirmando, después de este incidente, que cuanto más al sur más inaceptable es, en muchos casos -todos no, gracias a Dios-, la atención en este tipo de establecimientos. Soportar esperas desmesuradas y sin motivo, falta de atención, escasas sonrisas o simpatía, son algunos de los inconvenientes que el cansado e indefenso viajero ha de arrostrar en estos sitios.
      Ya en Francia -ayer— sufrimos, con la que parecía ser la propietaria de un bar en donde nos tomamos un refresco, un trato poco gratificante y acogedor. El gesto hosco, ceñudo y que parece estar a un paso del improperio cuando pides algo que se sale mínimamente de lo rutinario, es cosa demasiado habitual en estos establecimientos. Insisto en la diferencia con los nórdicos. En Francia en principio se lo achacamos a ser españoles, pero cuando nos sucede lo mismo en España, tuvimos que elaborar otra teoría al respecto. Pero bueno, quizás es que nosotros estemos un tanto estresados de tanto viaje, y tenemos la sensibilidad a flor de piel.
       La noche transcurre monótona mientras recorremos rutas que cada vez son más familiares, y siendo las cuatro de la mañana estamos ya en la carretera de Rábade a Villalba, a menos de una hora de casa, cuando ¡oh desesperación!, nos topamos con una densa niebla que nos hace reducir la marcha a límites casi de ir a pie.
       Paradójicamente, después de recorrer un área como es la Escandinava, en donde la visibilidad en carretera suele ser un handicap para el conductor, venimos a tropezar a estas alturas con este puré de guisantes que nos frena la tan ansiada llegada a... !casiiitaaaa!.
       Serían -iba muy dormido para saberlo con exactitud- las seis de la mañana cuando aparcamos en el patio de mi casa, en Balón, Ferrol, Galicia. Abro la puerta del coche, y subo tambaleante la escalera de acceso. Solo me he preocupado de coger mi almohada y el neceser de aseo. Quim va tan flotando como yo.
       Aterrizo en ¡mi camiiitaaa! y comienzo un largo y pesado sueño que durará hasta el mediodía...